Próxima b, el exoplaneta potencialmente habitante más cercano a la Tierra, podría haber sido destruido por una potente erupción estelar, según consta en una investigación publicada en la revista The Astrophysical Journal Letters.

Un equipo científico liderado por las expertas en astronomía Meredith MacGregor y Alycia Weinberger del Instituto Carnegie (Washington, Estados Unidos) analizó una gran llamarada en Próxima Centauri —la estrella más cercana al Sol que se conoce— que se observó con ayuda del telescopio ALMA el pasado 24 de marzo.

El pico de luminosidad de esta fulguración, que duró menos de dos minutos, fue 10 veces más potente que el de las erupciones solares medidas en una longitud de onda similar y en su momento máximo incrementó el brillo de Próxima Centauri en hasta 1.000 veces.

Durante este fenómeno “es probable que Próxima b fuera arrasado por energía altamente radiactiva”, expresó MacGregor, quien detalló que “llamaradas como esta” podrían haber “evaporado cualquier atmósfera u océano” y “esterilizado su superficie” desde que ese exoplaneta se formó hace miles de millones de años.

De este modo, la habitabilidad de un planeta “implica más cosas que estar a la distancia adecuada de su propio Sol para tener agua líquida, el elemento clave para el desarrollo de vida orgánica, concluyó Meredith MacGregor.


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