El fotógrafo francés, Mathieu Stern, encontró en el sótano de una antigua casa de su familia una cápsula del tiempo que estuvo por más de un siglo escondida en la oscuridad de un cajón.

La cajita metálica —que data de aproximadamente el año 1900, según estimaciones de Stern— contenía diversas pequeñas pertenencias de una niña, como unos juguetes de papel, una moneda y una pluma.

Pero lo que le llamó la atención al fotógrafo fueron dos negativos en placa de vidrio. Stern decidió intentar desarrollarlos por cianotipia, uno de los métodos de impresión fotográfica más antiguos que existen.

Al revelar la primera instantánea, el fotógrafo encontró el retrato de un gatito. En la segunda, descubrió al mismo felino, pero esta vez acompañado de un perro y un minino.


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