Con un tono ciertamente arrogante pero nada raro en su discurso, el presidente de Estados Unidos Donald Trump tuiteó el viernes que probablemente sería nombrado “personaje del año” 2017 de la revista Time, pero que decidió que no le interesaba y que “pasaba” del reconocimiento.

“Time Magazine llamó para decir que yo PROBABLEMENTE sería nombrado ‘Hombre (Persona) del Año’ como el año pasado, pero que tendría que acordar una entrevista y una gran sesión de fotos. Dije que probablemente no es bueno y que pasaba. ¡Gracias de todos modos!”, escribió en su Twitter.


Sin embargo, la revista tuvo que salir a desmentirlo.

“El presidente está equivocado sobre cómo elegimos a la Persona del Año”, dijo un portavoz de Time en un comunicado que recopilan varios medios mundiales. “Time no comenta sobre nuestra elección hasta la publicación, que es el 6 de diciembre”.

El jefe de contenidos de Time, Alan Murray fue menos diplomático: “Sorprendente. Ni una pizca de verdad aquí – Trump tuitea que ‘pasó’ de ser nombrado persona del año de TIME”.

Lo cierto es que Trump sí fue el personaje del año 2016, cuando su campaña sorprendió al mundo entero llevándolo a la Casa Blanca para desde entonces llevar la presidencia más mediática y polémica que se recuerde en año.

Con Time, el magnate republicano tiene, como con otros tantos medios, una relación de amor y odio constante.

Entre 2012 y 2015, usando su herramienta favorita, Twitter, Trump se burló de Time diciendo que era “realmente débil”, pero cuando llegó a la portada ese último año por su campaña que de la nada, revolvió la arena política en Estados Unidos.

Sin embargo, el romance no duró mucho, pues a fines de año, Trump volvió a criticar a Time por no elegirlo Personaje del año: “Les dije que @TIME nunca me elegiría como persona del año a pesar de ser el favorito. Eligieron una persona que está arruinando Alemania”.

Cuando en 2016 finalmente fue nombrado personaje del año, no dudó en volver al Twitter para pedir a sus seguidores conseguir la revista.

La obsesión de Trump con Time lo ha llevado a equivocaciones que otros periodistas no han dudado en sacar a la luz. Por ejemplo, el periodista de The Washington Post David Fahrenthold descubrió que varias carátulas de Time con el hoy presidente en la portada, que aparecían colgadas en distintos hoteles de su propiedad, eran falsas.

Relata que al preguntarle a la organización Trump por el equívoco y si el magnate tenía conocimiento, no obtuvo respuesta.


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