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43 euros. Ese es el precio de un ser humano en México. Tras casi un mes de angustia, las autoridades mexicanas han confirmado que los tres napolitanos desaparecidos el pasado 30 de enero en Tecalitlán, estado de Jalisco, fueron vendidos por la policía a un cartel local.

Por la exigua cifra de 1.000 pesos (43 euros) Raffaele Russo, su hijo Antonio y su sobrino Vincenzo Cimmino fueron desaparecidos.

Lo último que se sabía de ellos eran unos audios que Antonio Russo había enviado a sus hermanos. Estábamos poniendo gasolina y algunos policías nos detuvieron. Dos motos y una patrulla. Nos detuvieron y nos dijeron: síganos». Los familiares intentaron llamar pero el teléfono estaba apagado. La policía mexicana negó en todo momento que se encontraran bajo custodia. Hoy se sabe que fueron ellos mismos los que vendieron a estos 3 napolitanos.

La Fiscalía General del Estado informó de la captura de los cuatro policías municipales relacionados con la desaparición de los italianos. El Fiscal no explicó el móvil que llevó a los agentes a entregar a los napolitanos y evitó dar más detalles del caso.

“Esto es una vergüenza mundial”, denunció Francesco Russo, hijo de uno de los desaparecidos. «Los policías mexicanos vendieron a mis familiares por 43 euros de mierda, es terrible. Esos sí son criminales, no mi hermano, ni mi padre ni mi primo».

Los familiares explicaron que aún no les han dicho a qué grupo de delincuentes fueron vendidos sus seres queridos.“Para nosotros eso no es importante saberlo, lo único que queremos saber es que los queremos con vida, en nuestro país de regreso porque toda nuestra familia los está esperando. Queremos verdad, queremos justicia, queremos saber dónde está nuestra familia, por favor”, añadió Russo. El hijo del comerciante negó que su padre utilizara documentos falsos en México, como se ha llegado a decir, y insistió en que los 3 hombres eran comerciantes y se encontraban en el país para vender generadores eléctricos. «Que Italia se mueva, que nos digan en dónde están. Nosotros esperamos que estén vivos», pidió el portavoz de las familias, Gino Bergamé.

El caso ha provocado un terremoto en Italia donde han sido organizadas diversas manifestaciones exigiendo su regreso. El asunto ha llegado incluso al equipo de fútbol local, con una enorme pancarta en el estadio del Napoli pidiendo su liberación.


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