Vivimos en un universo probablemente infinito, con miles de millones de galaxias. A su vez, esas galaxias están formadas por miles de millones de estrellas y otros inmensos cuerpos estelares. A su vez, muchas de esas estrellas darán lugar a miles de millones de sistemas solares, repletos de planetas.

Teniendo en cuenta que la Tierra, nuestro planeta, es un entorno rebosante de vida, resulta extraño imaginar la posibilidad de que fuéramos los únicos habitantes de este vasto universo. No tiene ninguna lógica, en un océano plagado de posibilidades, ¿cómo podríamos ser los únicos?

Es una pregunta muy difícil de responder, y es que nos sitúa ante una de las mayores incógnitas ante las que se enfrenta la humanidad. Los científicos llevan años buscando cualquier tipo de señal que pueda ayudarnos a conocer más sobre el cosmos y sobre lo que en él puede habitar.

Un complicado trabajo

Las sondas exploratorias que han sido enviadas durante los años son un ejemplo de este afán, pero la búsqueda también puede realizarse desde casa. El proyecto SETI siempre está ahí. Gracias a él, cualquiera puede colaborar en uno de los cometidos más importantes que existen, directamente desde su casa.

A pesar de los esfuerzos, poco hemos obtenido hasta ahora. Frustración debe ser poca palabra para intentar explicar lo que sienten investigadores que trabajan cada día por este cometido. Este es el motivo por el que un pensamiento se hace cada vez más presente. ¿Y si de verdad estamos solos?

Si somos lógicos, y pensamos en términos estadísticos, nos encontramos ante una posibilidad bastante pequeña. Sin embargo, no faltan motivos que la apoyen, y te aseguro que pueden llegar a ser muy curiosos. ¿Por qué podríamos no encontrar nunca a nadie?

La paradoja de un tal Fermi

Como podemos leer en Xombit, la llamada “paradoja de Fermi” plantea este tema, el de nuestra soledad en el universo. Y sí, es una paradoja, porque teniendo en cuenta las infinitas posibilidades que existen, seguimos sin hallar absolutamente nada. Precisamente por esto, han surgido diversas teorías que intentan explicar el por qué de esta aparente soledad.

Un camino demasiado difícil

Una de las teorías se centra en el proceso de formación y desarrollo de la vida. Y es que nuestra especie ha tenido que desarrollarse durante muchísimo tiempo para llegar a donde está, y si hablamos de la vida en general, la magnitud es todavía mayor.

Puede que exista vida en otros lugares, pero que no esté lo suficientemente desarrollada como para poder contactar con nosotros. Puede incluso que las formas de vida en lugares más o menos cercanos ya se hayan extinguido, aspecto que conecta con la próxima teoría que conocerás.

Demasiado tiempo

El universo tiene cerca de 14.000 millones de años. Es una cifra inmensa, un recorrido temporal prácticamente inagotable, durante el cual han existido y dejado de existir miles de millones de estrellas y otros astros. Y esto, es un gran problema.

A la más que obvia dificultad espacial, ya que el cosmos es demasiado amplio como para explorarlo completamente, debemos sumarle otro inconveniente, el temporal. Y es que no sólo debemos buscar a través del espacio, sino también a través del tiempo.

¿Y si existió vida pero se extinguió hace millones de años? ¿Y si somos los primeros habitantes de este universo? ¿Y si aún quedan miles de millones de años para que surja nueva vida? Probablemente hayamos desaparecido para entonces.

Puede que nunca llegue la respuesta

Debes tener en cuenta que lo que acabas de leer son sólo teorías, y que como ellas existen muchas otras, a favor y en contra. Una pregunta de tanta magnitud puede presentar cientos de respuestas distintas, y este es uno de los mayores problemas.

Quizás es una incógnita que nos queda demasiado grande. Quizás aún nos quedan por delante muchos años de investigación, muchos años de avances científicos. O quizás, simplemente estamos solos, pero nunca estaremos totalmente seguros de ello.

¿Y tu que pensas? No olvide comentar…

Por: Miguel Paredes


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