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Desde que la pandemia ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2 incendió nuestras vidas, los murciélagos han cobrado un interés especial para los ciudadanos, ya que todo apunta a que estos animales fueron el origen de la infección.

La especie Rhinolophus affinis, popularmente conocidos como murciélagos de herradura, parece ser el foco más probable. Algunos investigadores no descartan que el virus apareciera en otros lugares cercanos a la provincia china de Yunnan, como Myanmar y Laos donde los murciélagos de herradura son comunes.

Estudios recientes que han analizado decenas de genomas de 3 cepas diferentes de SARS-CoV-2, sugieren que la aparición y evolución del SARS-CoV-2 fue debida a la combinación y la selección genética entre diferentes coronavirus de murciélago y de pangolín que dieron lugar a un nuevo coronavirus. La fabricación artificial del virus está descartada.

Hay 1.200 especies de murciélagos

No es sorprendente. El 60% de las enfermedades infecciosas y el 70% de las infecciones emergentes de los humanos son zoonóticas, de origen animal. Dos tercios proceden de animales salvajes.

La preponderancia de las zoonosis asociadas a murciélagos y roedores no hace otra cosa que reflejar la enorme cantidad de especies diferentes que existen de estos tipos de animales. Son los dos grupos de mamíferos con mayor representación. De las aproximadamente 5.500 especies conocidas de mamíferos, los roedores agrupan a unas 2.300 y los quirópteros en torno a 1.200. Entre ambos constituyen cerca del 60% de los mamíferos.

Una hipótesis denominada del “reservorio especial” sugiere que algunos taxones (grupos animales) que presentan rasgos fisiológicos o ecológicos singulares son más propensos a mantener virus zoonóticos o a transmitirlos a los humanos.

Otra hipótesis, bautizada como “riqueza del reservorio”, vincula el predominio de la zoonosis con los taxones amplios como consecuencia de la riqueza de especies. Los murciélagos cumplen las dos hipótesis: son un grupo de especies muy numeroso y diverso y presentan adaptaciones evolutivas singulares como ser el único mamífero con capacidad de vuelo activo.

El único mamífero con vuelo activo

Al parecer, las adaptaciones al vuelo de estos animales han tenido un efecto secundario en su sistema inmune. Ha progresado para permitir la convivencia del animal con muchos tipos de virus diferentes, sin que el murciélago muestre síntomas graves o desarrolle la enfermedad.

Además, un estudio reciente de la Universidad de California ha mostrado que la respuesta inmune de los murciélagos ante los virus es contundente. Los mantienen a raya pero, como consecuencia, provocan una reproducción más rápida de los virus y un aumento de la virulencia y de la infectividad que puede causar estragos cuando estos virus saltan desde el murciélago para infectar a otros animales con sistemas inmunes distintos como son los humanos.

Los virus del murciélago: Ébola, Marburg, Hendra, coronavirus…

Los murciélagos actúan como reservorio de una gran cantidad de diferentes y peligrosos virus como son el virus del Ébola, el virus del Marburg, el virus Hendra, el virus Cedar, el virus Nipah, el virus de la rabia, diversos hantavirus o varias especies de los famosos coronavirus entre otros. En los últimos años diferentes artículos de investigación han alertado sobre el peligro potencial que podrían representar nuevos coronavirus provenientes de murciélagos u otros animales.

La necesidad de una vigilancia más amplia fue la razón por la que se creó hace unos años el “Proyecto viroma global”, promovido por la USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional). Su objetivo es identificar la diversidad de virus desconocidos que existen en la fauna silvestre del planeta. Un mejor conocimiento del viroma global puede ayudar en la lucha contra las enfermedades infecciosas emergentes. Algunos trabajos relacionados con esta iniciativa ya han detectado en murciélagos multitud de secuencias genéticas que podrían corresponder a cientos de nuevas especies de coronavirus.

El papel ecológico del murciélago

Sin embargo, los murciélagos no deben ser considerados una amenaza ya que tienen un impacto positivo en la naturaleza y su importancia ecológica es colosal. Son esenciales en el mantenimiento y regeneración de selvas y bosques. Actúan como polinizadores. Los que se alimentan de fruta son vitales para la dispersión de las semillas de los árboles.

Muchas especies controlan las poblaciones de insectos que son, también, portadores y transmisores de enfermedades humanas o se convierten en plagas que acaban con las cosechas, lo que repercute en utilizar menos cantidad de pesticidas y por tanto cuidar el medio ambiente. Los murciélagos también son presas de otros depredadores por lo que juegan un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas. Sin olvidar que algunas características de los murciélagos como las alas membranosas y la ecolocalización han inspirado avances tecnológicos en ingeniería.

Los murciélagos son animales que deben ser protegidos, cuidados y tratados con respeto, pero es necesario ser prudentes. Si nos topamos con algún ejemplar, tenemos que evitar la manipulación, sobre todo si no se poseen los medios o la experiencia adecuada ya que, al igual que ocurre con el resto de los animales silvestres, existe la posibilidad de que puedan transmitirnos algún tipo de enfermedad.

Por: Raúl Rivas González 
Profesor de Microbiología (Universidad de Salamanca)


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