Karin Öberg, astroquímica de Harvard, contó a Aleteia: “¿No sería fantástico hablar con otras especies que tuvieran una relación con Dios…?”

Karin Öberg espera que haya vida inteligente en otros planetas. Y no es solo porque su trabajo como astrónoma sea buscar sistemas solares que pudieran albergar vida. También es debido a su fe católica. “Espero que así sea”, dijo Öberg en una entrevista reciente con Aleteia. “Sería muy emocionante conocer a animales racionales que no fueran humanos, igual que conocer vida no racional. Insisto, no lo sabemos, aunque no me estaría ganando la vida con esto si no pensara que existieran”.

Öberg es una astroquímica de la Universidad de Harvard cuya investigación se centra en discos protoplanetarios alrededor de otras estrellas y en cómo su composición química hace que los planetas que se forman a partir de ellos puedan albergar vida. Öberg conversó con Aleteia después de una conferencia sobre ciencia y teología de otros mundos el 5 de marzo en la Universidad de Brown, organizada por The Thomistic Institute.

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La astroquímica Karin Öberg de Harvard

Pero, ¿cuáles son las probabilidades de que exista otro mundo ahí fuera con animales racionales como nosotros? Öberg no se atreve a decirlo, porque la probabilidad implica un cálculo científico que no puede hacerse aún. Sin embargo, su instinto visceral le dice que sí. Tanto sus principios profesionales como espirituales alimentan esta esperanza.

“¿No sería fantástico hablar con otras especies que tuvieran una relación con Dios pero que debe tener un aspecto diferente porque no está influida por nuestra historia?”, expresó Öberga a Aleteia. “Soy consciente de que estamos muy limitados en nuestro marco de acción, pero recibir un segundo punto de referencia creo que resultaría útil”.

Como científica, quizás Öberg no esté en posición de hablar sobre la probabilidad de que haya vida inteligente, pero sí puede hablar sobre si hay planetas que serían favorables a ella. Aquí hay más información. La existencia de planetas en torno a otras estrellas, técnicamente conocidos como exoplanetas, se planteó como hipótesis en 1584 por el monje y filósofo italiano Giordano Bruno, pero el primer planeta de este tipo no se descubrió hasta 1995. Desde entonces, se ha verificado la existencia de miles. Solamente en 2016, los científicos encontraron 1.284 exoplanetas nuevos.

Deben cumplirse al menos tres grandes criterios para que un exoplaneta sea favorable a la vida, según explica Öberg. Primero, debe ser pequeño y rocoso, como la Tierra. Segundo, debe estar a la distancia apropiada de la estrella que orbita; si está demasiado cerca o demasiado lejos, el planeta sería demasiado cálido o demasiado frío, correspondientemente. Por último, debido a que es un buen solvente para las sustancias químicas orgánicas necesarias, el agua es un elemento esencial para la vida.

Basándonos en estos criterios, ciertamente es posible que existan ahí fuera mundos propicios para la vida. De un total de 4034 exoplanetas, recuento del verano pasado, 50 eran similares a la Tierra y estaban en la “zona de habitabilidad” de sus estrellas, según New Scientist. En cuanto al agua, aunque es algo único, es “una de las cosas más comunes en el espacio”, explica Öberg.

Y hasta ahí llega la ciencia, dejándonos sin respuesta hasta ahora a la gran pregunta sobre otra vida inteligente. “Todavía no sabemos si alguno de estos planetas extraterrestres está habitado o no, ni siquiera por las formas de vida más simples. ¿Habitamos un universo emparejado a la vida, que parece tener la transición de materia no viva a viva incrustada en sus leyes? ¿O somos un arca solitaria que viaja a través del espacio y el tiempo llevando con nosotros todos los seres vivientes?”, preguntaba Öberg en su conferencia.

La pregunta es intrigante tanto desde la perspectiva científica como la teológica.

En términos de teología, Öberg, que es conversa al catolicismo, dice que el cristianismo ya dispone de una creencia en otra vida inteligente. “Ya conocemos a extraterrestres. Se llaman ángeles”, dice Öberg. Pero los ángeles son seres intelectuales, no animales racionales. Los ángeles no necesitan salvación, mientras que nosotros los seres humanos, como animales racionales, sí, señaló Öberg. (No mencionó la cuestión de los ángeles caídos, pero santo Tomás de Aquino enseñaba que los demonios no son salvados porque una vez toman sus decisiones libres, a diferencia de las nuestras, son permanentes. Así, persisten en su rechazo a Dios).

Lo cual nos lleva a una gran pregunta teológica. “Si hay alienígenas racionales ahí fuera, ¿cómo son salvados? ¿Pueden salvarse?”, se interrogaba Öberg.

Para los cristianos, la salvación viene a través de la Encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad. “Parece claro a partir de la lectura del Nuevo Testamento que esto fue un evento único para todos”, dijo Öberg. De igual forma, Aquino sostenía que era apropiado que la Palabra correspondiera solamente a la naturaleza humana. Sin embargo, las razones para ello —la dignidad de tener una naturaleza racional y necesitar salvación— en teoría se aplicarían a otros seres racionales, observó Öberg. (No obstante, Öberg se mantiene escéptica sobre el que hubiera otra encarnación).

Aunque confía en que haya animales racionales, Öberg afirma que se alegraría con el descubrimiento de formas de vida mucho más humildes en cualquier lugar del universo. “Me entusiasmaría con la bacteria más diminuta”, contó Öberg a Aleteia. “No necesito mucho más que eso”.

En cualquier caso, los futuros descubrimientos están destinados a revelarnos más sobre el tipo de universo en que vivimos e, indirectamente, a ahondar en su Creador.


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