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Un hallazgo inusual en un barrio de la capital de Rusia genera una ola de rumores, dudas y preocupaciones entre sus residentes.

El pasado 12 de noviembre, los operarios que reparaban una tubería en una calle próxima al centro histórico de Moscú (Rusia) encontraron varios cráneos y otros huesos humanos.

Algunos de esos restos podrían datar de la guerra contra la Francia de Napoleón, según una estimación preliminar de diferentes expertos, o incluso podrían pertenecer a las víctimas de peste del siglo XVIII. Sobre ellos se encontraron cuatro cadáveres de hace aproximadamente 7 años, según la Policía.

Ola de rumores, dudas y preocupaciones

A dos metros de profundidad, los trabajadores se toparon con una fosa común con «unos 10 esqueletos apilados en un hoyo y cubiertos con una gruesa capa de cal», un hallazgo que generó una ola de rumores, dudas y preocupaciones entre los residentes de la zona.

Varios vecinos escribieron una carta colectiva para solicitar ayuda al diario Nóvaya Gazeta, ya que los datos que maneja la Policía indicarían que cuatro de los cadáveres hallados en la capa superior de esa zanja estarían allí desde hace siete años.

En su texto, esas personas aseguraron que las autoridades moscovitas «suspendieron los trabajos temporalmente, se llevaron parte de los esqueletos y pusieron una valla precaria», mientras que dejaron abierto el socavón con tierra y huesos humanos cubiertos de cal.

«A partir de ese momento, no se hizo nada. No hay guardias cerca de la zanja. Gente curiosa, niños, animales y ratas de la basura pueden entrar ahí», se quejaron los habitantes del barrio.

Tiempos de peste

Ante esta inacción oficial, los residentes descubrieron que en el territorio donde hoy en día se encuentra el distrito de Dorogomílovo enterraron de manera masiva y caótica a quienes murieron por la peste en 1771 y, con el fin de evitar la propagación de la epidemia, cubrieron los cementerios con cal.

Sin embargo, los vecinos citaron al epidemiólogo Mijaíl Supotnitski: «La peste puede sobrevivir hasta 300 años en amebas unicelulares del suelo».

Tras una semana, una excavadora apareció en el lugar y se reanudaron los trabajos. Eso provocó aún más preocupación entre los residentes, quienes se alarmaron ante el riesgo de una posible propagación.

Periodo de descomposición

Para aclarar la situación, una reportera habló con el supervisor de los trabajos, quien confirmó que «los residentes temen» que se trate de una fosa común con personas que murieron de peste pero, «incluso si así fuera, su periodo de descomposición cuando están cubiertos de cal, según los arqueólogos, es un máximo de 30 a 50 años».

Anna, una de las vecinas, contó que había enviado solicitudes de investigación a diferentes organizaciones municipales y las únicas respuestas que recibió fueron que «la peste no resiste tanto» y «nunca hubo» ese tipo de entierros en Moscú, a pesar de que demostró que existen evidencias históricas de lo contrario.

Guardias de Napoleón

Vadim, un aficionado a la historia que visitó el lugar del hallazgo, confirmó que los huesos son «al menos de principios del siglo XIX» y encontró en la zanja una suela de zapato «era típica de los guardias imperiales de Napoleón». En cualquier caso, este hombre se mostró de acuerdo con los expertos que aseguraron que «la peste ya no está allí», porque 50 años después de que se eche cal en un lugar «ya no hay nada».

«Desde el punto de vista de la arqueología, esto es extremadamente importante: por aquí pasaba la línea de retirada de los franceses, el camino de la peste. Ahora, tendremos que decidir cómo tratamos los restos», indicó este cavador, quien lamentó que se llevaran algunos huesos sin realizar los procedimientos necesarios cuando se trata de hallazgos históricos.


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