El Pentágono admitió ahora, y por primera vez en la historia, la existencia del proyecto que no estaba clasificado y era solo conocido por poquísimas personas, revelaron medios de prensa estadounidenses.

Los OVNIs (UFO, sigla en inglés) fueron repetidamente centro investigaciones por décadas en Estados Unidos, también por parte del ejército nacional.

En 1947 la aviación comenzó una serie de estudios para arrojar luz sobre más de 12.000 presuntos objetos no identificados antes de denominarlos en 1969.

El programa comprendió un estudio denominado ‘Project blue Book’ y había concluido que la mayoría de los avistamientos eran estrellas, nubes, aviones convencionales y aeronaves espías, pero 701 quedaron sin explicación.

Empero ninguno, o poquísimos, sabían que el Pentágono mantenía un nuevo estudio desde diez años atrás bautizado como “Advanced Aerospace Threat Identification Program”.

Inicialmente fue ampliamente financiado a pedido de Harry Reid, en ese época líder de la mayoría demócrata en el Senado y apasionado de los fenómenos espaciales.

Gran parte del dinero terminó en una empresa de investigación aeroespacial de un magnate amigo suyo y patrocinador electoral, Robert Bigelow, que actualmente trabaja con la NASA y que se dijo “absolutamente convencido” de que los alienígenos existen y que OVNIs visitaron la Tierra.

Los fenómenos de aeronaves no identificadas fueron reportados por pilotos y otros militares según los cuales lo que habían observado desafiaba las leyes de la física, con objetos que se movían a altas velocidades sin signos visibles de propulsión o que efectuaban volteretas sin aparentes medios para alzarse en vuelo.

Una de las posibles teorías para explicar tales fenómenos, de acuerdo con un miembro del staff parlamentario, es que una potencia extranjera -quizás Rusia o China- había desarrollado tecnologías de última generación que podían amenazar directamente a Estados Unidos.

Sin embargo, nunca se tuvo alguna prueba de ello. Tanto es así que en 2012 se interrumpieron los fondos. “Se decidió que existían otras y más altas prioridades que merecían ser financiadas y fue en el mejor interés del Departamento de Defensa hacer un cambio”, explicó un vocero del Pentágono, Thomas Crosson. Luis Elizondo, oficial de inteligencia militar que administró el programa en el 5to. piso del anillo C del Pentágono, sostuvo que continuó trabajando -fuera del Pentágono- con funcionarios de la Marina y la CIA hasta octubre pasado cuando redactó su renuncia polémica al secretario de Defensa, James Mattis.

“¿Por qué no invertimos más tiempo y más esfuerzos en este tema?”, preguntó, lamentándose por el excesivo secreto y la oposición interna que caracterizó al programa.


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