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No hay otro sendero peatonal con tanta historia a cuestas en Medellín como el de la calle Boyacá, entre las carreras Carabobo y Tenerife. Resulta que el descubrimiento de parte de la red que llevaba el agua a fuentes públicas y a casas de los más adinerados a mediados del siglo XIX, se convirtió en un museo al aire libre.

El hallazgo, registrado en julio de 2018, corresponde a 13 tuberías, de cinco sistemas constructivos, que pertenecen a la primera red que tuvo la ciudad antes de la municipalización de sus servicios públicos (operaron entre 1826 y 1920). Los elementos arqueológicos son tabletas y atanores (cañerías para conducir agua) de arcilla; además de cajas de piedra cubiertas con lajas.

La red discurría de oriente a occidente, debido a que el agua provenía de la quebrada La Castro y de los acuíferos del cerro Pan de Azúcar. Luego, con la municipalización del acueducto a finales del siglo XIX, el agua era conducida desde la quebrada Santa Elena.

Evidencias de 250 años

Elvia Inés Correa, encargada del plan de manejo arqueológico de las obras de renovación del Centro, explicó que la red permitió conocer, incluso, como vivían las comunidades indígenas antes del exterminio ocasionado a los españoles. Indicó que en ese sector, antes del contacto con los europeos, corrían varias corrientes de agua, había vegetación de bosque y humedales.

El entorno comenzó a cambiar cuando se estableció la sociedad colonial y se construyeron los primeros acueductos. El reciente hallazgo muestra, según Correa, un proceso de tecnificación de 250 años, porque se encontraron seis acueductos que evidencian la actualización de la tecnología y cómo fueron mejorando los morteros (masa de arena y agua para pegar elementos) para evitar filtraciones y contaminación.

“En ambas márgenes habitaban comunidades indígenas, muy cercanas hoy a la plazuela Rojas Pinilla (calle Caracas, entre Cúcuta y Carabobo) y la margen izquierda de la quebrada Santa Elena. El hallazgo nos habla de los primeros acueductos, a principios de 1800, hasta 1920 cuando esta red cae en desuso y se empiezan a utilizar las tuberías de hierro”, explicó.

Museo con entrada gratis

Una vez confirmado el hallazgo y con el aval del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, funcionarios procedieron a la restauración y reemplazo de piezas. Se trata de un área de 15 metros de largo por tres metros de ancho, tramo más corto del hallado debido a que una parte presentaba alto deterioro y no se pudo recuperar.

Para poder exhibir las tuberías se utilizó una urna, un contenedor de concreto con muros laterales para confinar el espacio expuesto y un vidrio multilaminado con varias capas, con sistema de ventilación, de drenaje, canal para realizar mantenimiento e iluminación nocturna.

“El material expuesto a la intemperie tiene muchos riesgos. Haremos una socialización con las personas de la zona porque, pese a la resistencia del vidrio, la idea es no pasar por encima, sino que se transite por los costados”, añadió Correa.

La exposición tendrá señales informativas para que los interesados conozcan la historia de la evolución del servicio público del acueducto de la ciudad.

No es el primer vestigio de este tipo que se encuentra durante ejecución de obras. En 2013, durante la construcción del tranvía de Ayacucho, los obreros hallaron un antiguo acueducto intacto que data de finales del siglo XIX.

Los colectores secundarios de las quebradas La Palencia y La Loca aparecieron mientras se cambiaba la red de alcantarillado en el centro.

En Envigado, en ocasión del desarrollo del tramo 2A de Metroplús, fueron encontradas 50 acequias que operaron a finales del periodo colonial.

Corredores patrimoniales

Pilar Velilla, gerente del Centro de Medellín, explicó que una vez confirmado el hallazgo, tomaron la determinación de exponerlos en el mismo sitio, con el propósito de abrir una ventana al pasado. Dijo que uno de los propósitos del plan de renovación de corredores del centro es recuperar la importancia histórica de las calles donde la villa emergió.

“Estas ventanas arqueológicas tienen la magia de devolvernos al pasado. Los elementos no se sacaron ni se llevaron a otro lado, por ahí pasó la tubería del primer acueducto. Se dejó tal cual era, con mejoras y instalación de placas que explican su historia, para que no se necesiten guías”, indicó.

El de la calle Boyacá es el segundo vestigio que se expone en el centro, después del hallazgo de los rieles del primer tranvía que rodó en la ciudad (1887-1951), el cual se puede apreciar en el paseo de la carrera Bolívar, cerca del Banco de la República.

Por: Juan Diego Ortiz Jiménez
El Colombiano


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