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Luego de que en Honduras se diera el proceso electoral más reñido de su historia el pasado mes de noviembre, una serie de protestas violentas se registraron que justificaron los líderes de la izquierdista Alianza de Oposición al alegar un supuesto “fraude” que habría llevado nuevamente al poder al actual presidente Juan Orlando Hernández, sin embargo, a la fecha, la coalición mencionada no ha presentado las pruebas que sustenten su reclamo.

Durante cuatro semanas, el país centroamericano estuvo semi-paralizado debido a violentas manifestaciones que ejecutaron saqueos, tomas de carreteras, vandalismo, incendios de sedes policiales, negocios, medios de comunicación, entre otros actos que generaron incalculables pérdidas en la economía hondureña.

Los grupos irregulares que llevaron a cabo los hechos antes mencionados tenían forma de “guerrillas urbanas” que lograron desestabilizar la economía, sociedad e incluso a esferas de la escala básica de la Policía Nacional. Este fenómeno social nunca había sido observado en Honduras; la violencia y saña de estas protestas se dieron con un alto grado de conocimiento no solo técnico sino también estratégico.

El gobierno de Honduras denunció en el pasado mes de diciembre que tras estas protestas habría financiamiento por parte del régimen de Nicolás Maduro así como de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mismas que mostraron su apoyo a la Alianza de Oposición por medio de una misiva.

El secretario del Consejo de Ministros, Ebal Díaz, señaló: “Investigaciones recientes nos indican que estos recursos pueden venir de Venezuela y de organizaciones como las FARC que han expresado su apoyo a estas actividades violentas de desorden y anarquía”, dijo el funcionario quien también puntualizó que estaban en desarrollo investigaciones a pandillas que serían los grupos ejecutores de las estrategias de desestabilización.

Estas aseveraciones del oficialismo hondureño fueron confirmadas recientemente por el general disidente de la milicia venezolana, Antonio José Rivero, quien en una entrevista televisiva aseguró que el régimen chavista en Venezuela estaría organizando y financiando los movimientos desestabilizadores en Honduras.

Rivero, quien fue director nacional de Protección Civil durante los dos primeros años del gobierno del fallecido dictador, Hugo Chávez, denunció que la inteligencia del país suramericano estaría detrás de los movimientos que se han levantado contra el gobierno hondureño creando inestabilidad social.

Según el militar desertor del régimen chavista, los agregados militares en las sedes diplomáticas venezolanas en los países de la región como Ecuador y Honduras, son elementos claves para organizar las sublevaciones así como conspiraciones contra los gobiernos.

Dichos elementos organizan “fuerzas de choque para activar, para incentivar, para estimular las acciones propiamente de subversión y de inestabilidad a generar todo eso que podemos ver desde el punto de vista de Honduras que sí han sucedido en otros lugares”, dijo Rivero.

El militar en condición de retiro aseguró que toda la estrategia para la ejecución de los hechos violentos posteriores al 26 de noviembre, fecha en que los hondureños fueron a las urnas para elegir un nuevo presidente, congreso y alcaldes, fueron coordinados desde Caracas, y detalló que “estando en Casa Militar, en los años 2001 y 2002 se presentaron algunas opiniones en Centroamérica, especificamente en El Salvador y también de Honduras, precisamente con el expresidente Manuel Zelaya, y todo esto fue articulado también con la dirección de inteligencia militar, pero con oficiales de la Casa Militar”, dijo Rivero, quien ahora se encuentra en el exilio.

Y  es que el coordinador general de la Alianza de Oposición es el expresidente hondureño, Manuel Zelaya, quien durante su mandato entre 2005 y 2009, fue un cercano amigo de Hugo Chávez, y su intentona de perpetuarse en el poder fue el motivo para que fuera derrocado del poder el 28 de junio del 2009, sin embargo, sus ansias de poder no se han visto mermadas desde entonces, ya que conformó el partido político Libertad y Refundación (Libre) que es el ala más fuerte de la coalición que ha liderado las revueltas en todo el territorio hondureño.

Actualmente, el país centroamericano se encuentra atravesando un momento de paz desde que el pasado 22 de diciembre, tanto Zelaya como el excandidato Salvador Nasralla, indicaron que repensarían su estrategia para que les fuera entregado el poder. Han anunciado nuevas protestas sin embargo, sus acciones parecen haber disminuido.


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