ntpc

Cuando alguien te dice que su principal afición en la vida es el avistamiento de ovnis, tienes dos opciones: te lo crees o te piensas que estás ante un ‘friki’ de cojones y le sueltas un ‘ah, ok’. Es la disyuntiva con la que se encuentran el día 11 de cada mes los vecinos de la montaña de Montserrat a poco más de 40 kilómetros de Barcelona. Desde 1977, decenas de aficionados a la ufología, a veces centenares en las noches de verano, se reúnen en la que llaman la ‘montaña mágica’ junto a su gurú, Luis José Grifol.

Este ‘contactado’ de casi 80 años asegura poder comunicarse telepáticamente con los tripulantes de los ovnis, a los que él llama ‘ángeles’ o dioses de la antigüedad. Ante una multitud pasmada, en medio de la oscuridad más absoluta y en lo alto de la explanada de los ovnis —el lugar en el que se reúnen para observar— lanza sus preguntas sobre una posible Tercera Guerra Mundial, una catástrofe interplanetaria o el papel de los extraterrestres en el futuro de la evolución humana.

De escéptico a creyente en tiempo récord

“A mí todo esto de las reuniones del 11 en Montserrat me sonaba a secta total. Un día se me ocurrió acercarme con todo mi escepticismo y comprobar si realmente ocurría algo o era solo un movimiento sectario. Para mi sorpresa, me encontré con multitud de personas que afirmaban haber tenido contacto visual, alguno de ellos incluso telepático, con ovnis, por lo que decidí recopilarlos e investigarlos”, explica al otro lado del teléfono Francisco Recio, investigador del misterio y mano derecha de Grifol.

Durante los últimos siete años, este técnico en electrónica ha sido un asiduo a las reuniones del grupo del ‘11 en Montserrat’ llegando a experimentar en sus carnes los mismos fenómenos inexplicables que los demás ‘iniciados’, como él se refiere al núcleo duro del grupo. “Los encuentros ovnis van mucho más allá de ver luces, naves o extraterrestres en los cielos. Que nadie se espere que va a llegar allí y ver un ovni bajar. Este fenómeno no siempre se produce ni se percibe igual por todo el mundo”, apunta Recio evitando añadir sensacionalismo al asunto.

Ni enanos grises y platillos volantes

La realidad, por decepcionante que pueda resultar para algunos, es que lo que estas personas afirman ver son las llamadas “naves trazadoras”. Básicamente, se trata de puntos luminosos en el horizonte que parecen moverse en el firmamento respondiendo a las peticiones del gurú, Grifol. “Estas luces hacen movimientos en zigzag, ascendentes, descendentes a unas velocidades imposibles y que no tienen explicación pero sí parecen tener una intención de comunicarse con quienes los observan”, señala el investigador.

Para los escépticos que piensen que simplemente se trata de estrellas fugaces, Recio tiene una respuesta contundente: “son brillos mucho más fulminantes y que no tienen nada que ver con la trayectoria normal de una estrella o satélite. Llevo años observando con telescopios satélites militares o la estación espacial internacional y no tienen nada que ver”. Es más, el investigador asegura que conocidas personalidades de la televisión han intentado desmontar los avistamientos sin éxito.

“No me gusta decir nombres pero el ganador del Premio Planeta, Javier Sierra, subió a Montserrat y en más de una ocasión ha hablado de su experiencia confirmando el fenómeno. Además, cámaras de televisión de varios países han sido capaces de captar estas luces, por lo que su existencia está más que demostrada ”, añade Recio que, eso sí, reconoce no tener ni idea de qué son realmente, de donde proceden o qué pretenden estos fenómenos luminosos.

Montserrat, un lugar mágico

“Es muy complicado y el propio Grifol dice que ‘ellos ni vienen ni van, están’. A él le gusta llamarlo los ángeles del pasado. No se refiere a señores con alas, sino a esos seres del firmamento que aparecen en la Biblia y otras culturas como los Dogon de África o el libro sagrado del Popol Vuh de los mayas. Se ha hablado de las Pléyades o de Sirio pero son solo interpretaciones”, resume el catalán que abre la puerta a que se trate de un fenómeno de tipo espiritual, interdimensional o, incluso, la visita de viajeros en el tiempo. “Quizás tiene múltiples orígenes”, dice.

Pero, aunque todas estas teorías suenen a locura, la leyenda parece apoyar sus palabras. Precisamente, el emplazamiento del Monasterio de Montserrat, el epicentro místico y religioso de Catalunya, se debe al relato de que en el año 880 unos pastores de la zona observaron en el cielo una fuerte luz que les guió hasta una cueva en la que encontraron la imagen de la Virgen de Montserrat, ‘La Moreneta’.Fue entonces cuando el obispo de Manresa mandó construir el monasterio en el lugar del hallazgo.

Más allá de que esté sobradamente demostrado que la talla es una pieza románica del s. XII, lo cierto es que hay especulaciones en torno a los poderes de la ‘montaña mágica’ y hay quien incluso cree que el Santo Grial estaría siendo ocultado por los monjes del monasterio que, el 23 de octubre de 1940, evitaron que el jefe de las SS nazis, Heinrich Himmler, se hiciera con la preciada reliquia. “En Montserrat hay una serie de corrientes telúricas que la convierten en un punto propenso para este tipo de fenomenología y experiencias de tipo paranormal”, asegura Recio.

Una mina de oro para los youtubers

Quizás porque después de tantos años el investigador no es capaz de definir con exactitud lo que han visto en lo alto de Montserrat, le produce cierta molestia que los youtubers del misterio hayan inundado las redes sociales con sus teorías (a veces certezas) sobre los annunaki, reptilianos y demás historias. “Muchos de estos youtubers han manipulado estas historias y amoldarlas a lo que la gente quiere oír. Pero hay que tener mucho cuidado con estos temas porque no hay nada claro y querer vender historias de extraterrestres con esa certeza no es aceptable”, critica el experto.

Al final, y después de hablar con él durante más de 40 minutos, queda claro que aunque pueda quedar muy bien en Hollywood o Youtube, ni siquiera los que se dedican a investigarlo son capaces de ofrecer respuestas concretas, sino sus propias interpretaciones. Eso sí, como el propio Recio reconoce, “gracias a esto las personas cada vez tienen menos miedo a compartir sus experiencias y a realizarse preguntas incómodas”. Quizás, y como decía al inicio, nos equivocamos al catalogar las personas que dicen ver ovnis como ‘cuerdos’ o ‘locos’. Quizás solo son personas cuerdas que buscan respuestas, aunque sean una locura.


Aviso: NotasNet.info es un portal de noticias con fin recreativo y sin ánimo de lucro

ntpc