El 25 de julio de 1943, sólo algunas semanas después que los aliados tomaran Sicilia y bombardearan Roma, el Gran Consejo Fascista Italiano votó la destitución de Mussolini, y su reemplazo por el mariscal Pietro Badoglio. Seguidamente, Mussolini fue arrestado por orden del rey Víctor Emmanuel.

Tras su detención, sus captores lo trasladaron continuamente a través de Italia, a fines de evitar su liberación. Hitler, al tanto de la situación, seleccionó junto, a Ernst Kaltenbrunner, a Otto Skorzeny para localizar y liberar al líder italiano.

Tras interceptar un mensaje de radio codificado italiano, Skorzeny descubrió que Mussolini se encontraba encarcelado en el hotel Campo Imperatore, una estación de esquí en Gran Sasso, ubicada en las alturas de los Apeninos. El 12 de septiembre de 1943, Skorzeny reunió un equipo, dirigido por el Mayor Harald Mors, para rescatar a Mussolini en una misión militar de alto riesgo.

La operación sobre el terreno en Campo Imperatore fue dirigida por el teniente Conde Otto von Berlepsch, planeada por el Mayor Harald Mors y supervisada por el general Kurt Student, todos pertenecientes a la Fallschirmjäger (Fuerza Aérea alemana Paracaidistas). Los comandos estrellaron sus planeadores en las montañas cercanas y luego sometieron a los captores de Mussolini sin que fuera necesario un solo disparo. Skorzeny inutilizó el equipo de radio y saludó formalmente a Mussolini diciendo: “¡Duce, el Führer me ha enviado para liberarle!” a la que Mussolini respondió: “¡Yo sabía que mi amigo no me abandonaría!”

Mussolini fue trasladado por avión desde Campo Imperatore en un Fieseler Fi 156 Storch STOL de la Luftwaffe, piloteado por el capitán Walter Gerlach, a Viena, donde pasó la noche en el Hotel Imperial y se le dio una bienvenida de héroe.

El rescate fue un gran elemento de propaganda sobre el final de la guerra, el cual fue explotado por Hermann Göring. Mussolini fue restituido en el poder en el área italiana ocupada por los alemanes (la República Social Italiana). Otto Skorzeny ganó una enorme popularidad por el éxito de la misión, recibiendo el ascenso a Mayor, la Cruz de Caballero y la Cruz de Hierro y la fama de ser “el hombre más peligroso de Europa.”

rescate mussolini

Planificación

Tras varias semanas en que agentes de espionaje alemán buscaron el paradero exacto de Mussolini, Adolf Hitler ordenó a la Abwehr y a la Wehrmacht conseguir la ubicación exacta del Duce y liberarlo de sus captores, llevándolo a Alemania. La operación fue planificada por la Luftwaffe, que usaría sus paracaidistas al mando del comandante Harald Mors y del teniente Otto von Berlepsch. Previendo un combate, se designó que a los paracaidistas de Student se unirían oficiales de las Waffen-SS liderados por el capitán Otto Skorzeny, jefe sugerido por Ernst Kaltenbrunner a Hitler. Hitler mismo en persona encomendó a Skorzeny la ejecución de la operación brindándole su apoyo y parabienes.

Agentes de los servicios secretos alemanes en Italia lograron interceptar un mensaje cifrado y enterarse que Mussolini estaba recluido en el Hotel Campo Imperatore, junto al Gran Sasso. Este edificio de reciente construcción era cercano a una gran estación de esquí y accesible solo por funicular desde la localidad de Assergi. Cabe destacar que la zona es de difícil topografía, que hacía imposible el ataque sorpresa por tierra, por tanto, la única opción era por aire usando planeadores. Se temía fundadamente que los carabinieri apenas sospecharan de un intento de rescate, asesinaran a Mussolini, por lo que Student secuestró al general de Carabinieri, Ferdinando Soletti para que respondiera con su vida por la seguridad del Duce.

De inmediato se organizó un grupo de paracaidistas para acudir a dicha zona y rescatar a Mussolini. Tras el armisticio italiano del 8 de septiembre de 1943, tropas de la Wehrmacht habían invadido Italia, uniéndose a las fuerzas alemanas que ya estaban estacionadas en suelo italiano desde hacía meses, por lo cual el comando de paracaidistas tendría apoyo cercano desde tierra.

El rescate

La operación de rescate fue planificada para el 12 de septiembre de 1943 a las 7 horas, pero el mal tiempo causó que solo pudiera realizarse a las 14 horas. Al mando del capitán Otto Skorzeny, aparecieron doce planeadores DFS 230 de los paracaidistas alemanes volando sobre Campo Imperatore, superando las cumbres montañosas que rodeaban al Gran Sasso. Mientras tanto una columna de infantería motorizada alemana tomaba por asalto la estación de esquí cercana a Assergi, dominando la resistencia de los guardias italianos tras breve lucha, y aseguraban la incomunicación del Hotel Campo Imperatore.

Los DFS 230 aterrizaron repentinamente frente al Hotel Campo Imperatore, aunque uno de los aparatos, el n°8, se despeñó y murieron sus ocupantes. En pocos segundos desembarcaron los paracaidistas con hombres de las Waffen-SS al mando de Skorzeny y evitaron toda reacción de los sorprendidos guardias italianos llevándose consigo al general de policía militar Ferdinando Soletti, arrestado cuatro días antes por los alemanes en Roma, y usado como «escudo humano» para que los guardias italianos no disparasen, así como para confundir a los guardias sobre si el «rescate» era autorizado por un militar italiano. Pese a la orden del gobierno Badoglio, de impedir por la fuerza todo intento de fuga de Mussolini, matando a su prisionero si era preciso, los soldados italianos no dispararon, y el rescate ocurrió sin lucha, incluso los carabinieri capturados se mostraron amistosos y colaboraron con sus captores. Al ser arrestado días antes, el general Kurt Student había advertido al general Soletti que él mismo respondería con su vida en caso de resistencia de los guardias italianos.

Tras descubrir a Mussolini en un balcón de la segunda planta del hotel, Skorzeny y otros hombres de las Waffen-SS lograron ubicar fácilmente la habitación del Duce, entraron de inmediato al edificio llevando a Soletti por delante y sacaron al Duce del hotel, confiándole Skorzeny que se estaba realizando ese rescate por orden personal de Hitler. Según las memorias del propio Skorzeny, Mussolini respondió emocionado «¡Yo sabía que el Führer no me abandonaría!»

Para sorpresa de los paracaidistas alemanes, el comandante Harald Mors y el teniente Otto von Berlepsch llegaron minutos después con hombres de la columna motorizada habiendo usado un camino de acceso, la cual había hecho un fácil trayecto desde Roma, para evacuar. En esos momentos Mussolini ya estaba fuera del recinto y pudieron tomarse rápidamente algunas fotografías para testimonio histórico.

La avioneta Fieseler Storch usada para el rescate de Mussolini despega del Gran Sasso con el Duce en su interior.

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Tras algunos minutos de espera, una avioneta Fieseler Fi 156 Storch despegaba hacia territorio bajo control nazi llevando a Mussolini junto con Otto Skorzeny y el piloto Hans Gerlach (el aparato estaba muy sobrecargado y a duras penas pudo remontarse), mientras los paracaidistas una vez incendiados los planeadores huían con la columna motorizada alemana que esperaba en Assergi. La operación de rescate había durado menos de una hora.


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