Robert Hopkins, expiloto del avión espía estadounidense RC-135S Cobra Ball, relató la historia de un misterioso fenómeno. A día de hoy no hay explicación plausible para la llamada ‘cúpula de luz’, que sigue intrigando a los expertos.

Según contó el veterano piloto, la extraña cúpula de luz fue avistada por primera vez en 1988, cuando la aeronave monitorizó el lanzamiento del misil soviético RDS-10 Pioner (‘SS-20 Saber’, según la designación de la OTAN).

El lanzamiento formaba parte del tratado INF, de 1987, y se llevó a cabo con el objetivo de destruir algunos de los misiles prohibidos por el documento. Dicho lanzamiento se realizaba de una manera abierta con información disponible sobre el lugar del lanzamiento y del impacto.

Puesto que la monitorización de las acciones estaba permitida, el avión a los mandos del cual estaba Hopkins fue enviado al área de lanzamiento para recopilar información sobre los misiles soviéticos por medio de sensores ópticos y telemétricos.

En un determinado momento, los pilotos percibieron una especie de cortina semitransparente de color blanco que se movía en su dirección desde el territorio de la URSS hacia el océano Pacífico.

De acuerdo con el piloto militar, esta cortina ascendía desde la superficie hasta la altitud máxima que se podía observar desde el avión y se movía muy rápidamente. El muro de luz se cruzó con la trayectoria de la aeronave y la atravesó sin percances.

En un principio, la tripulación pensó que se trataba de una alucinación óptica, pero llegaron a la conclusión de que no era así, puesto que todos vieron lo mismo. No pudieron hallar explicación alguna, no obstante, para lo visto.

Curiosamente, la misma tripulación volvió a toparse con este fenómeno, que tuvo lugar en un contexto similar: durante la recolección de datos sobre el lanzamiento del misil soviético Pioner.

En aquel entonces, el fenómeno ya acaparó la atención oficial de EEUU, que lo bautizó como ‘cúpula de luz’: una ráfaga de luz que comenzaba en el lugar del lanzamiento del proyectil Pioner y se irradiaba en todas las direcciones a una gran velocidad.

El medio The Drive asegura que, de acuerdo con los cálculos llevados a cabo con la información disponible sobre los vuelos de estos misiles, la velocidad de la ‘cúpula’ alcanzaba los 10.000 km/h.

Había muchas teorías sobre la procedencia de esta ‘cúpula de luz’ y sus funciones, pero, a día de hoy, no existe una respuesta definitiva a estas preguntas. Algunos consideran que se trata simplemente de un efecto causado por el combustible utilizado en los misiles Pioner.

Alguien más asegura que se trataba de un aparato utilizado por los extraterrestres, mientras que otros consideran que era un sistema diseñado por los ingenieros soviéticos para ‘cegar’ los sistemas de observación y defensa de EEUU. Por su parte, en una entrevista a Sputnik, el analista militar Andréi Koshkin compartió su visión de la historia.

“Es difícil decir lo que era, puesto que, cuando uno tiene miedo, puede ver lo que no hay: el poderío de la URSS intimidaba a todos los que estaban en su contra hasta tal punto que, incluso en fenómenos naturales, podían ver armas secretas”, dijo.

El experto se preguntó sobre las posibles razones de que la historia haya surgido 30 años después de que ocurrieran los hechos. De acuerdo con Koshkin, se trata de un nuevo intento de crear una imagen de Rusia como país agresor.

“Lo hacen para obtener más dinero para nuevos proyectos militares y mostrar la importancia de la presencia de los soldados, que deben vivir bien y poder permitirse cualquier cosa”, concluyó.


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