Este jueves, 23 de noviembre, la Marcha de la Gorra se realizará por primera vez en la capital argentina, Buenos Aires. Surgida en el año 2007 en la provincia de Córdoba, es un evento que ha alcanzado magnitud nacional y busca dar visibilidad a los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad del Estado.

Se trata de una “respuesta” al “aumento desmedido de la violencia y persecución policial” contra “la juventud, las disidencias sexuales, los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, y todo aquel que salga a las calles para manifestarse y luchar por sus derechos”, explican en la página de Facebook en la que convocan a la jornada de protesta.

Asimismo, los organizadores recuerdan que desde su nacimiento, hace una década, la marcha se ha extendido a las ciudades de Río Cuarto, Mina Clavero, San Francisco, Villa María y Villa Nueva, Sierras Chicas, Jesús María y Colonia Caroya, solo en la provincia de Córdoba. También se sumaron La Plata, Tandil y Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires, mientras que este año, por primera vez, se realizará en San Fernando del Valle de Catamarca y la Ciudad de Buenos Aires.

Nueva época: menos derechos, más represión

La abogada especializada en derechos humanos Elizabeth Gómez Alcorta, una de las convocantes a la Marcha de la Gorra, explicó a RT que esta es una movilización “de los de abajo, que intenta decir ‘acá estamos’ las víctimas y familiares de la violencia policial”. Al mismo tiempo, busca “visibilizar lo que el Estado tapa o pretende presentar como responsabilidades individuales en lugar de lo que realmente es: una política represiva“.

Para Gómez Alcorta, que también es defensora de la presa política Milagro Sala, en Argentina se vive un contexto donde, “además de un cambio de Gobierno”, se está atravesando “una nueva época política que tiene como uno de sus ejes la regresión en materia de derechos y la represión”.

En ese sentido, esta “es una marcha contra la violencia institucional en sus distintas modalidades y prácticas”, enfatizó. Y por eso, considera que “hoy más que nunca es necesario ocupar las calles y decirle basta” a este tipo de violencia.

Las víctimas de la represión

Originalmente la Marcha de la Gorra surgió “como una respuesta ante el aumento desmedido de la violencia estatal, principalmente cimentada en el Código de Faltas cordobés”, recordó Inti Constanzo, integrante de la agrupación Atrapamuros, que realiza trabajo de apoyo y reinserción en distintas cárceles argentinas y es una de las convocantes a la marcha.

En diálogo con RT, historizó que ese Código “focaliza en algunos sectores como son aquellos relacionados con el trabajo informal –juntar cartones, ser vendedor ambulante, ofertar sexo en la vía pública– o una serie de prácticas culturales como hacer malabarismo en las esquinas”.

También apunta a la persecución de la juventud “estigmatizada por su vestimenta y su apariencia física”; “contra las mujeres y las disidencias sexuales que son hostigadas en el espacio público por amamantar” o “las parejas no heterosexuales que se besan”; y principalmente, una represión que “estuvo y está orientada contra la protesta social”.

“Esos son los actores que persigue la Policía y, por lo tanto, aquellos que protagonizan las Marchas de la Gorra en todo el país”, subrayó Costanzo.

Estadísticas de la violencia

Para enmarcar este tipo de acciones represivas por parte de la Policía en Argentina, Costanzo fue claro y detalló que en los últimos años ha habido “un aumento exorbitante de las fuerzas de seguridad“. A tal punto que el país ha llegado a ser el que tiene, en relación a su población, “mayor cantidad de agentes para tareas internas del mundo, después del Vaticano”.

Asimismo, el actual Gobierno “tiene el nefasto récord de un muerto cada 25 horas por violencia policial” y es el que registra “más casos de violencia institucional desde el regreso de la democracia en 1983 a esta parte”.

Por su parte, Gómez Alcorta completó señalando que “una práctica represiva tan brutal como la que sufren a diario miles de pibes y pibas, perseguidos y hostigados por la Policía”, requiere, además de “un Estado que lo avale”, medios de comunicación que “estigmaticen a las víctimas y le den cobertura a estas fuerzas de seguridad que día a día los matan”.

Finalmente, el militante de Atrapamuros concluyó remarcando que, si bien los actores que son parte de la marcha vienen “luchando hace muchísimos años contra la violencia estatal, está claro que hoy ante el cambio de etapa política ha habido una profundización que lleva a repensar las respuestas populares que hay que construir”.

Por: Santiago Mayor


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