Astronauta de Kiev

Tiene unos 2.000 años y las proporciones entre los brazos y las piernas no son comparables con el de un ser humano.

Una misteriosa estatuilla conocida como “El astronauta de Kiev” (llamado así por primera vez por Peter Kolosimo, autor de varios libros sobre contactos extraterrestres en el pasado), es un enigma aún sin resolver al no tener una clara idea sobre su verdadero origen y a quien representa.

Con una antigüedad aproximada de 2.000 años y hecho de oro, fue encontrado en una tumba escita en la región siberiana de Altai (junto a China) y luego trasladado a Kiev (Ucrania).

Lo que se sabe es que los escitas fueron un pueblo nómada que habitaron en una vasta región que va desde el Mar Negro hasta Lejano Oriente, llamada Escitia por los antiguos griegos. Eran grandes jinetes, y en la guerra, temibles arqueros a caballo Los nobles escitas solían ser enterrados junto a sus caballos, además de armas y exquisitos objetos de oro finamente trabajados.

El artefacto en cuestión tiene la particularidad de representar a un humanoide con una armadura especial adherente al cuerpo. Sin embargo lo que llama inmediatamente la atención es el “casco” que lleva en la cabeza, el cual si bien podría ser un casco de guerra, recuerda perfectamente al de un astronauta.

Un elemento extraño es una especie de aureola que discurre por la parte superior, como si fuera una especie de zona luminosa que no se trataría sólo un detalle ornamental.

Se hace especial hincapié en las ‘costuras’ en los codos y la superficie decorada especialmente en la parte central del cuerpo (casi como una simulación de una tela suave, a diferencia de la “armadura” que llevaría puesto).

Asimismo, el área del casco – que aparece firmemente “unido” al resto del traje ¿espacial? – ha sido muy precisa, como si el artista hubiera querido reproducir con precisión un objeto existente.

Otro detalle a tomar en cuenta son las proporciones entre los brazos y las piernas, que no son comparables con el de un ser humano. Además de tener seis dedos en cada mano, su postura también es bastante rara en objetos creados durante ese período, y sugiere autoridad y poder.

Es por ello que a pesar de los años transcurridos desde su descubrimiento, “el astronauta de Kiev” sigue siendo un misterio aun abierto al no tener pruebas suficientes para entender si se trata o no del recuerdo de un pasado encuentro con civilizaciones extraterrestre.


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