Los saqueos al inicio del 2018 son el “preludio” de estallidos sociales que probablemente continúen en los próximos meses ante la crisis económica. Inti Rodríguez, coordinador de Provea, dice que la gente no había experimentado una hiperinflación como la que hay actualmente en el país, lo que puede tener sus consecuencias

Hambre

El 2018 llegó con saqueos y con colas en los supermercados para aprovechar las rebajas forzosas del gobierno en Venezuela. Al cierre de la primera semana de enero, la escasez de productos se acentuó en los anaqueles y desbordó el alza popular en los estados Bolívar, Zulia, Guárico, Aragua, Monagas y en Caracas. Analistas concuerdan en que el desabastecimiento empeorará, colocando al país al “borde de un estallido social” que escapa a las directrices de cualquier partido político. La inflación sobrepasa el salario. “No hay” y “si hay, no alcanza”, una “bomba de tiempo” difícil de medir.

“Son pequeños estallidos sociales como consecuencia del hambre, de la pobreza en la población, el preludio de algo que probablemente vamos a vivir en los primeros meses, podría tratarse de una bomba de tiempo. Venezuela está al borde de un estallido social, motivado por el hambre, son situaciones espontáneas. Es un proceso inédito. La población nunca antes había sido sometida a una hiperinflación y a un desabastecimiento de este tipo”, expuso a La Verdad Inti Rodríguez, coordinador de investigación de la ONG Provea.

El pasado viernes, en los Puertos de Altagracia, un galpón de PDVAL fue uno de los blancos. La gente estaba desesperada por comida. Rompieron la santamaría, se llevaron las cajas con productos CLAP y juguetes que no les entregaron en diciembre. “Nadie hace nada por nosotros”, gritaba uno de los saqueadores. La escena se repitió desde el día anterior en varios puntos del país.

El mes pasado, el Ejecutivo nacional otorgó un bono de 500 mil bolívares a través del Carné de la Patria, ya anunció un nuevo desembolso por la misma cantidad para enero. “Apenas alcanza para comprar kilo y medio de queso. En una familia de cinco miembros, eso no dura una semana”, apuntó Rodríguez, quien catalogó el bono como un “pañito de agua fría” que no soluciona la crisis.

Alza de precios

La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) ordenó bajar los precios en varios productos de al menos 26 cadenas de supermercados. William Contreras, representante del organismo, dijo que estaban remarcando injustificadamente los precios de rubros que ya tenían en inventario y que por eso aplicaban el control. Las personas se agolparon en los establecimientos para aprovechar la medida.

Orlando Ochoa, economista, expresó a este medio que obligarlos a rebajar “daña la cadena comercial y reduce la oferta”. Repercute en más escasez. Aseguró que la solución es frenar la inflación, algo para lo cual el Gobierno debe parar la impresión de billetes en el Banco Central de Venezuela (BCV) con lo que financia el déficit de PDVSA, además de unificar el sistema cambiario. El especialista enfatizó que el problema es fiscal, monetario y cambiario, pero que el Ejecutivo no lo ataca. La inflación rompió la barrera del 50 por ciento mensual y de seguir así, el índice anual será de 12 mil 800 por ciento.

“El alza de precios está por encima del ajuste de sueldos. El salario real está colapsado. Las familias no tienen ingresos para cubrir sus necesidades, aumenta el hambre, la miseria y la desesperación. Hay una debacle económica”, subrayó Ochoa.

Ley CLAP

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó este viernes la Ley de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que implica la adquisición de cajas con comida a precios módicos. A mediados del 2016, el presidente Nicolás Maduro y Freddy Bernal, coordinador de los CLAP, señalaron que la entrega sería cada 15 días, pero son pocas las comunidades que lo recibieron con esta periodicidad, ya que donde llega, en muchas ocasiones es hasta cada dos o tres meses. La Vicepresidencia de la República notificó que entre el 2016 y el 2017 distribuyeron más de 117 millones de combos en todo el país. La única proteína que tiene la caja son dos o tres kilos de grano y algunas latas de atún, además de dos o tres kilos de harina, de arroz, de leche en polvo, unos pocos de pasta, dos litros de aceite, a veces azúcar.

“Los CLAP han sido una de las medidas más regresivas sobre el derecho a la alimentación en Venezuela, repletos de violaciones al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La aprobación de una ley que los constitucionaliza ilegítimamente, fragua lo que queda de nuestra ruta definitiva hacia el hambre”, acentuó Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y riesgo de desastre.

Rompen cadena de suministros

Carlos Larrazabal, presidente de Fedecámaras, publicó en twitter que bajar los precios en los supermercados sin respetar estructuras de costos se traduce en “más desabastecimiento, desempleo y quiebre de empresas. Se rompió con la cadena de suministro. Muy grave”. Jesús Casique, economista, apuntó que “los inventarios comenzarán a disminuir. Pan para hoy y hambre para mañana”.

Por: Lenys Moreno


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