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Muchos la definen como un bosque en medio del océano. A medio camino entre Madeira y el Trópico de Cáncer, la pequeña isla española de La Palma es la menos frecuentada del archipiélago canario y, también, la que más misterios acumula.

«Cuando algo ocurre en La Palma no es raro que se hable de misterio», dice Matías Baena Domínguez, un periodista de larga trayectoria en la región. «Incluso, con situaciones que deberían tener una perfecta explicación y, sin embargo, no la tienen».

Con el mejor de los cielos, las «luces en la noche» y los avistamientos de objetos no identificados (OVNI) están a la orden del día. Se las llama «luces populares».

Muchas de ellas son de tonalidad roja, parecen surcar largas distancias entre poblado y poblado con un comportamiento aparentemente inteligente.

No hay explicación para ellas. Algo diferente a lo que ocurre con una supuesta isla adyacente a La Palma, San Borondón, que llegó a figurar en las cartas marinas y que, un buen día, desapareció.

Los científicos tienen una explicación. Dicen que, en realidad, el pequeño islote no existió nunca sino que, en rigor, fue fenómeno de refracción de la luz en la superficie del Atlántico. Pero la gente del lugar sigue prefiriendo el hechizo y los cientos de personas que llegan para ver si captan un plato volador.

Hasta eso sale a luz a la hora de explicar el drama sin solución sobre el destino incierto de tres casos de desaparición de personas que ocurrieron en apenas seis meses. «Para una población de 80.000 habitantes, es un número llamativo», dice Baena Domínguez.

Tres hombres adultos, sin conexión entre ellos, desaparecieron hace dos años y aún el misterio sigue abierto. Dos de ellos, locales. El otro, un inglés que se radicó en busca de una vida tranquila y al sol.

«Es muy raro que en una isla como esta sucedan desapariciones tan seguidas y sin solución», acota Santiago Carlos Martín, coordinador de «SOS, Desaparecidos en Canarias», una entidad dedicada a dar visibilidad a los casos en el archipiélago.

El misterio sigue abierto y mientras la policía insiste en la tarea, en la isla vinculan el caso con los enigmas sin resolver que la persiguen desde hace años.

Eso sin contar con que el archivo ayuda. En La Palma está registrado el primer fenómeno paranormal del que se tenga memoria en España. «El primer ‘Expediente X’ ocurrió aquí», bromean los lugareños, en referencia a la taquillera serie televisiva de misterio.

Lo cierto es que el archivo muestra la denuncia de un grupo de vecinos que, en 1628, cuando la isla apenas estaba poblada, advirtieron «extraños fenómenos y apariciones» en una importante construcción.

La casa en cuestión sobrevivió siglos, hasta que fue dañada por un incendio. Pero el municipio de Tacande, donde se encuentra, está en tareas de restauración. La gente sigue yendo a visitar el lugar, que forma parte de un recorrido.

Se la conoce como «Isla Bonita», pero no tiene nada que ver con el hit que -con el mismo nombre- produjo la cantante Madonna hace tres décadas. Es la menos frecuentada de las siete mayores que integran Canarias y es la más fértil y exuberante de ellas.

No tiene playas famosas en su suelo volcánico. Pero sí picos y valles y un volcán dormido rodeado de bruma. También, una sucesión de misterios sin resolver.


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