Coches voladores, drones repartiendo compras y plantas de interior produciendo energía eléctrica. Serían algunas realidades de las ciudades de un futuro bastante próximo. Lo augura Vicente Guallart, uno de los urbanistas más destacados de España.

El exarquitecto jefe de Barcelona y ganador de numerosos concursos internacionales, entre ellos el convocado por las autoridades de Shenzhen, la capital tecnológica china, para el diseño de un nuevo centro urbano, reside ahora en Rusia. Fue invitado por la prestigiosa Escuela Superior de Economía de Moscú para dirigir Shukhov Lab, un innovador laboratorio urbanístico, donde trabaja en formar a profesionales multidisciplinarios capaces de diseñar y gestionar las ciudades del futuro.

Además de recibir profundos conocimientos en temas que abarcan desde planificación urbana, ingeniería y tecnología hasta historia, cultura o arte, los estudiantes de Vicente Guallart adquieren habilidades prácticas, para lo cual tienen a su disposición impresoras 3D o fresadoras láser, por ejemplo.

Pero quizás lo más importante sea que se les enseña “aprender rápido cualquier cosa”, una habilidad indispensable en el mundo de hoy, que está viviendo “una revolución tanto tecnológica como económica y social”, dijo el arquitecto a Radio Sputnik.

De acuerdo a Vicente Guallart, Rusia “es uno de los mejores sitios” para trabajar en las innovaciones “en el mundo del desarrollo urbano”. No solamente porque se trata del “segundo lugar del mundo, después de Silicon Valley, donde hay mayor concentración de talento humano”, sino también por su vocación de ser una permanente vanguardia de progreso.

Recordó, en particular, que fue “la tradición tecnológica rusa que llevó al primer hombre al espacio”. Mencionó, asimismo, el legendario edificio de Narkomfin, el manifiesto principal de la arquitectura constructivista, cuyo autor, Moisei Guínzburg, fusionó las tecnologías y las prácticas de la ingeniería más avanzadas de su tiempo con los ideales socialistas.

Consultado sobre las tendencias urbanas a futuro, Vicente Guallart pronóstico que “dentro de 50 años no habrá vehículos privados en las calles”, moviéndose la gente “a través de otros sistemas”, por ejemplo, en taxis voladores.

Predijo, además, que “las terrazas de los edificios cada vez van a ser más importantes” debido al desarrollo de drones de carga, entre otros factores.

Tampoco descartó que los rascacielos de madera sea algo extendido, teniendo en cuenta el auge de las tendencias ecológicas.


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